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La Canción del Viento,
de El Rey de Amarillo
Acto 2, Escena II.
Luis G. Abbadie
Ve, Cassilda, ve!
Por los senderos al lago nuboso;
Y ve cantando, no salga la luna--
No lloren las Híadas su llanto untuoso.
Tu amor marchito!
Ve, Cassilda, ve!
Las escaleras de Uoht circundanza;
Ve y canta en palacio, ribera y duna.
Peregrina de la flor negra, avanza:
Tu vida un grito!Ve, Cassilda, ve!
Y aspira el aliento de la llanura;
Pisa los pasos del bufón perdido.
Invierte el cáliz! Los suelos apura!
Tu beso un rito!
Ve, Cassilda, ve!
Desde el balcón dorado el Rey te espía;
Danza una runa en el túmulo herido,
La sangre del suelo al cielo confía.
Tu gozo un mito!
Ve, Cassilda, ve!
Por los peldaños al lago ennegrido;
Enciende una vela con tus cabellos
Y alumbra del agua el fondo podrido.
Tu miedo un hito!Ve, Cassilda, ve!
Y contempla los nichos del Gusano;
Conoces las ofrendas que hay en ellos:
Todo aquel que quiso salvarte... en vano.
Tu error bendito!
Ve, Cassilda, ve!
Y llora bajo las aguas plutónicas;
Recorre las tumbas de tu pasado,
Ve consolando sus almas agónicas.
Tu adiós permito!
Ve, Cassilda, ve!
Carcosa es sueño, tus ayeres polvo;
Mira al Rey sobre la luna elevado.
Dir la Máscara: Ego te absolvo.
Tú al infinito!
Derechos Reservados© 2003 Luis G. Abbadie
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