Cementerio General de Santiago de Chile

El 9 de diciembre de 1821, don Bernardo O'Higgins inauguró el Cementerio que hoy es uno de los cementerios más grandes y hermosos de América, tiene 86 hectáreas donde alberga las tumbas de alrededor de dos millones de difuntos, entre ellos los forjadores de nuestra nación, siendo un testimonio de la historia de Chile, de nuestro pasado, de nuestros hombres, de la herencia arquitectónica, escultórica y de nuestro paisaje.

Es el reflejo de nuestro pasado y de nuestro presente. Este último se ve expresado en la diversidad que podemos encontrar en el.

Bajo la inspiración de hombres como don Benjamín Vicuña Mackenna y sus predecesores, se pensó en crear una una ciudad para los muertos, con calles, avenidas y árboles, para el recuerdo eterno de los antepasados.

El Cementerio General fue pensado por el Director Supremo como un "Panteón", un lugar sagrado para que los ciudadanos rindieran honores a los héroes de la patria y a los grandes personajes de la historia.

Algunos historiadores señalan este intento como el deseo de consolidar la nación y construir una memoria común que permitiera la unión entre los ciudadanos y levantar a los próceres para afianzar la nacionalidad, es decir el sentimiento de ser chileno.

El deseo de esta administración es volver al espíritu con el cual fue creado este cementerio. Transformarlo en un panteón donde la comunidad pueda respirar nuestra historia y conocer a todos quienes, en diferentes ámbitos, han hecho grande a este país.

Se dice que una imagen habla por mil palabras, más aún si esa imagen está acompañada de un relato que la explica. Es una invitación a visitar la historia de chile a través de los patios del Cementerio, a recorrer las rutas que nos llevan a las morada eterna de los personajes a quienes les debemos lo que somos.

Aquí están todos los gobernantes que ha tenido Chile desde la Independencia, salvo dos excepciones; el mismo don Bernardo O'Higgins, que está en la Alameda en el "Altar de la Patria" y don Gabriel González Videla, que deseó ser enterrado en su querida Serena.

En este Cementerio reposan los principales forjadores de esta nación, no solo sus autoridades, están también nuestros artistas, escritores, folkloristas y la elite de los profesionales destacados de cada área.

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