Primer Encuentro Nacional Wicca México
Beltane 2003

Por Alexandra Vela

Como tantas otras veces a través de siglos, los brujos se congregaron a la medianoche de la primera Luna nueva de Mayo, convocando a las fuerzas de la naturaleza en torno al fuego de Beltane. Lo que hizo de este Sabbat brujeril algo sin precedentes, fue que se llevó a cabo en Malinalco, antiguo centro ceremonial de la brujería prehispánica consagrado a la Diosa lunar, y los participantes eran sesenta brujos y paganos provenientes de los más diversos confines de la República Mexicana.

El Primer Encuentro Nacional Wicca, fruto de nueve meses de esfuerzo y planeación, materializó un antiguo sueño de los cada vez más numerosos seguidores de la Wicca residentes en territorio mexicano.
La Wicca, la Vieja Religión que se refugió en la clandestinidad debido a las persecuciones religiosas en tiempos de la Reforma, salió a la luz pública por primera vez en los años cincuenta, a raíz de la abolición de las leyes británicas contra la brujería. Desde entonces, la Wicca ha acogido a cada vez más fieles, a pesar de que se trata de una religión que prohíbe el proselitismo; las personas que llegan a la Wicca lo hacen por su propio pie, sin otra invitación que su propia necesidad interior.

Para ofrecer una introspectiva de este evento sin precedentes en nuestro país, rastreamos a dos integrantes del equipo organizador, en su territorio habitual, un café de Guadalajara. Ha pasado escasamente una semana desde su regreso de Malinalco; luego de media docena de tazas de café y de charla variada, Josepe Serna y Luis G. Abbadie finalmente acceden a responder a nuestras preguntas; en poco tiempo, su recelo da paso a la confianza, y nos revelan sus experiencias.
La jovialidad de Josepe Serna se desvanece en cuanto formulamos la primera pregunta; sus respuestas son contundentes, emotivas. Luis Abbadie lo escucha con intensidad y, cuando interviene, parece muy preocupado por expresarse con precisión.

-¿Cómo surgió la idea de llevar a cabo este encuentro?
Josepe Serna: Para empezar, no sé. No sé en qué momento se consolidó la idea. Todo inició a base de charlas, a base de pensar, soñar; empezaron a surgir planes de una reunión pequeña entre personas que compartieran las ideas de la Wicca, y cuando menos acordamos, ya estábamos organizando un encuentro nacional. Pero era hasta cierto punto informal, hasta que tres personas decidimos concretar la idea, de las que al final sólo quedamos dos [Josepe Serna y Carmen Orellana], los que llevamos a cabo toda la planeación. Todo comenzó en una computadora, pues no nos conocíamos en persona; todo se hizo a través de chats, demasiado tiempo sentados frente al monitor, bromear, discutir, y unificar ideas.

-Y ustedes, como organizadores, ¿son líderes o dirigentes religiosos en sus respectivas localidades?

JS: No. Todos somos practicantes de la religión Wicca, pero líderes o representantes religiosos, no. Ninguno de los miembros del equipo -hablando de todo el equipo- es líder. Todos somos aprendices, todos somos maestros. Todos podemos enseñar y también aprender, pero nunca nos consideramos, ni consideramos a ninguno, líder, pues estaríamos violando los principios de la Wicca.

Luis G. Abbadie: El que hayamos participado en la organización no implica que tengamos más experiencia o autoridad que nadie más. Algunos con varios años de trayectoria, otros con nociones elementales e incluso no iniciados, ninguno es más o menos que los demás; simplemente fuimos a quienes en esta ocasión nos correspondió colaborar, bien o mal, en la realización de este evento. La Wicca no tiene jerarquías, líderes o "cabecillas"; sólo somos gente con preparación individual, ideales comunes, visión individual de los Dioses de acuerdo a la propia personalidad.

-¿La Wicca es una religión consolidada en México?
JS: No; la Wicca está en vías de desarrollo. Cada vez más personas se acercan a ella, pero en muchas de ellas existe cierta confusión, ya que llegan atraídas por el poder de los hechizos, de los conjuros. La religión Wicca no es eso; es la veneración a la naturaleza, a la Tierra y todo lo que habita en ella.

-¿Qué futuro le ven a la Wicca mexicana?

JS: Con dedicación y seriedad dentro de la Wicca, le veo mucho futuro pero un desarrollo lento, debido a la intolerancia que existe en nuestro país, así como a las leyes, y más que nada a la cuestión familiar; muchos Wiccanos proceden de familias católicas, por lo que su conversión no es bien recibida por sus parientes.

-¿Las leyes? ¿Es la Wicca ilegal?

LGA: Más bien, no es legalmente una religión. Los requisitos para el registro oficial de una religión incluyen algunas cosas que van en contra de nuestros principios: una jerarquía con líderes religiosos nacionales, acumulación y administración de capitales. ¡Para ser reconocidos por el sistema legal mexicano, tendríamos que dejar de ser Wiccanos! Pero no perdemos la esperanza de que estas leyes cambien tarde o temprano, y se nos reconozca.

-¿Practican abiertamente su religión o la guardan en secreto?

JS: Lamentablemente la Wicca no es muy aceptada socialmente todavía, y debido a la mala práctica de algunas personas, su difamación y el abuso en su manejo del poder, el tratar de controlar a otras personas; todo esto resta puntos al desarrollo de la religión.
LGA: Depende de cada uno, aunque casi siempre se guarda en secreto, por sentido común. Ya no nos queman, pero a veces sí nos marginan. Una vez estaba en casa de un amigo con algunos otros y su hermana dijo, "todos son católicos, ¿no?, porque si no, vayan buscando otra casa donde reunirse". Aunque la estimo, me dolió eso. Simplemente le dije, sin mentir: "crecí siendo católico". En cambio, le he dicho directamente a un sacerdote católico que soy Wiccano, ¡y sólo se sonrió y encogió de hombros! Da gusto encontrar ese respeto.

-¿Hubo problemas con las autoridades, con los lugareños? ¿Intolerancia, dificultades legales?

JS: De haber tenido problemas, seguramente cancelo todo esto. No estamos para arriesgar la seguridad de nadie, ¡y tampoco la mía! (risas).

LGA: Todas las personas que encontramos fueron muy respetuosas, incluso cooperaban con gusto; por ejemplo algunos vacacionistas jóvenes apegaron su música y suspendieron su relajo para no interrumpir el Sabbat. Todos temíamos problemas, pero pudimos actuar abiertamente, sin sigilo, sin preocuparnos de miradas ajenas.

-¿Qué es lo que el Encuentro tenía que decir al público en general, es decir, a los no-Wiccanos?

LGA: El Encuentro estaba abierto a personas de cualquier creencia, que simplemente quisieran saber en qué consiste la Wicca, cuáles son sus creencias, etc. El énfasis siempre estuvo -y estará- en dejar bien claro que la Wicca no es un sistema de magia; es una religión. Existe una preocupación muy comprensible por la cantidad de personas que se acercan a la Wicca buscando aprender hechizos de amor, maldiciones; los libros sobre Wicca en español, que de por sí hay pocos, refuerzan esto porque casi siempre son recetarios mágicos, y lo peor es que incluyen hechizos manipuladores, como los de amor, que la ética Wiccana no permite. Quien llega a la Wicca buscando hacer magia vino al lugar equivocado: la Wicca no es una forma de magia, es una forma de vida, y una forma de ver y de hablar con la Diosa y el Dios. ¡Una religión, al fin!

-¿Ética Wiccana?

LGA: Bueno, la ética es ética, es sólo que al aplicarse a la Wicca así la llamamos. Hay ciertos principios éticos que enfatizamos, sobre todo los que se derivan de la Rede Wicca: "Haz lo que quieras, si a nadie perjudica". Respetamos nuestra libertad individual y la de otros, por eso quien viene buscando hechizos de amor o maldiciones, no encontrará esas cosas en la Wicca.

-¿Se practicó magia en el Encuentro?

JS: Sí se practicó magia. De manera muy individual y cada quien muy a su manera. No hubo demostración de magia abierta para todos, pero considero que en el marco del evento sí fue practicada, dentro de las cabañas donde nos hospedábamos, o en los espacios abiertos.

-¿Hay personas que viven de la Wicca? ¿Que tienen consultorios, que hacen magia por encargo?

JS: En teoría, no. Pero sí hay mucha charlatanería, gente que se dice Wicca, que da cursos y que supuestamente cura; lo he visto en mi ciudad, y en otras partes. Gente que quiere e intenta vivir de la Wicca. Esto no debería suceder, sin embargo se da.

LGA: Se confunde el concepto popular de "brujería" -la persona que hace curaciones, limpias, "amarres" para su clientela- y la Brujería o Wicca como una religión que incluye el conocimiento de la magia. Los preceptos Wiccanos no permiten comerciar con la Wicca. Una religión no puede rebajarse a profesión.

-¿Dónde está la Wicca con respecto a la New Age, a los Gnósticos, los Rosacruces, otras tradiciones esotéricas?

JS: Es una creencia aparte. Tal relación no debería existir, pero muchas personas mezclan todo esto y dicen ser Wiccanos; es donde se confunde el camino.

LGA: Existe mucha influencia; la Wicca no es excluyente, y es válido incorporar tal o cual elemento en la práctica personal. Pero la Wicca no es sólo una enseñanza esotérica, es una religión. La mayoría de las escuelas esotéricas niegan ser religiones -aunque en la práctica, yo diría que muchas lo son-. Además, la gran mayoría, como la Orden Rosacruz, la Metafísica o los neo-Gnósticos, son formas de cristianismo esotérico. La Wicca, en cambio, ha tenido un desarrollo paralelo al del cristianismo, sea religioso o esotérico. Cierta influencia es inevitable, luego de subsistir en una cultura mayormente cristiana por mil quinientos años, pero son cosas distintas.

-¿Qué quieres decir con que "no es excluyente"?

LGA: La Wicca no se considera a sí misma la "unica religión verdadera" ni que todas las demás religiones estén "equivocadas". Creemos que cada uno debe encontrar su propio camino hacia lo Divino; la Wicca no es sino uno entre muchos. Si otros prefieren ser Católicos, o Védicos, o de cualquier otra religión, está bien, porque ése debe ser su camino. Hay religiones que prohíben adorar a otros Dioses aparte del propio; la Wicca no prohíbe nada semejante. Hay quienes practican la Wicca sin dejar de considerarse también Católicos, por ejemplo; desde la perspectiva Wicca, no hay problema.

-Luis, éste es un cambio radical de tus actividades literarias. ¿Cómo te involucraste en este proyecto?

LGA: Yo no sentí ese cambio; ya he tenido varias conferencias y debates acerca de brujería, Wicca, ocultismo y magia, incluso en televisión y radio. Dos de mis próximos libros tratan sobre Wicca. En mi último libro [Códice Otarolense, Euterpe 2002] ya había dedicado un capítulo al parentesco entre la Brujería europea y el culto lunar mesoamericano, cuya "capital" fue, precisamente, Malinalco.

En cuanto a cómo me metí en esto... Bueno, hay una palabra en idioma inglés, shangaied; así se le llama cuando un viajero va paseándose por un puerto (supongo que originalmente en Shangai, tal vez esto venga de alguna película); en fin, el viajero quiere comprarse unos boletos, pero le dan un golpe en la cabeza y cuando despierta, ya se lo llevaron como marinero en un barco. Algo así me pasó.

Yo me enteré del Encuentro allá por noviembre [de 2002] como todo mundo, me inscribí, y al rato me invitaron a dar una plática como parte de los eventos. Yo acepté, claro. No sé, creo que tenía en mente algo como los festivales culturales, las ferias del libro, los eventos a los que estoy acostumbrado; las reseñas de los festivales Wiccanos extranjeros suenan así, y el programa de actividades me daba esa impresión. Cada uno hace lo suyo, me asignan lugar y horario, participo en las actividades con todos, y ya. Pero me shangaiaron, y acabé siendo algo así como la cuarta parte de la organización, la mitad del personal de apoyo, o las dos cosas. En el DF conocí por primera vez a Carmen Orellana, la organizadora; ella y Josepe me depositaron una enorme confianza dado el poco tiempo que tenían de conocerme, y cuando vi que no había nadie más, pues tomé mucho aire y me lancé de cabeza, lo que mi abuela llamaba "muy al Dios dirá"... ¿o más bien, "muy al los Dioses dirán"?

-Durante el Encuentro se llevó a cabo una ceremonia que incluyó una iniciación colectiva. ¿A qué preparación preliminar o estudios se someten aquellos que van a ser iniciados?

JS [se apresura a tomar la palabra]: Aclarando sobre este punto: la ceremonia de auto-iniciación es algo con lo que de cierta manera nunca estuve de acuerdo [Abbadie asiente enfáticamente para respaldar esto], ya que fueron personas procedentes de toda la república y no podíamos saber el nivel de preparación que tenía cada una; a nadie se le dijo "tú ya estás listo" o "tú no", cada uno tomó la decisión de autoiniciarse. La diferencia entre iniciación y autoiniciación es que en la iniciación ya tienes un maestro, un guía que te va orientando en el camino, por lo tanto eres asesorado en el momento en que estás preparado para iniciarte; aquí, como muchos de nosotros somos practicantes en solitario, a cada uno de los que se autoiniciaron le correspondió la decisión de que era el momento preciso para hacerlo.

-¿Los Wiccanos en México son todos autoiniciados, o hay algunos que pertenezcan a tradiciones consolidadas?

JS: Sí los hay. Incluso hay grupos Wiccanos serios, establecidos. El candidato se debe someter a un periodo de preparación y, al acabar éste, se evalúa si debe ser iniciado o no. También los hay de tradición familiar: el conocimiento va pasando de generación en generación.

-Los nuevos iniciados o creyentes en la Wicca tienen que inscribirse a alguna organización o iglesia, o deben pagar algún tipo de cuota?

LGA: La iniciación no puede cobrarse; no puede ponerse precio a la fe, el culto, los Dioses.

JS: Ninguna de las personas que se iniciaron tiene que militar en ningún grupo ni asociación; no están comprometidos a nada, no tienen que pagar nada, ni tienen que prestar servicio en ningún lugar, ni nada por el estilo. El único precio que pagaron fue la preparación, el tiempo de estudio que invirtieron en sí mismos y en sus estudios; los gastos individuales para llegar hasta este punto son muchos.

-La ceremonia se llevó a cabo al aire libre en torno a un fuego. ¿En dónde se celebran estos rituales cuando no hay un evento especial como éste?

JS: Puede ser en cualquier lugar; de preferencia debe ser en campo abierto, pero hasta el jardín de tu casa puede servir... ¡esto es, si tus vecinos no salen con rifle en mano o con antorchas, queriéndote quemar!

-¿El Encuentro cumplió con sus objetivos?

JS: Yo diría que los objetivos se lograron a medias. Los objetivos originales, los planes de trabajo eran muy distintos; el formato inicial fue cambiado de manera estrepitosa, pero fue cambiado ya dentro del Encuentro, al momento de arrancar. Debido a esto no se pudo desarrollar como lo habíamos esperado. Teníamos planeados talleres en los que se iban a exponer ciertas formas de practicar la religión, y a manifestar ciertas ideas; a final de cuentas los talleres se redujeron a discusiones y puntos de vista muy personales, lo cual no cumplió con mis expectativas del Encuentro.

-¿Qué dejó el Encuentro a los participantes?

LGA: Yo diría que literalmente, el encuentro entre todos los que estuvimos allí. Los "talleres" no eran sino charlas elementales, los temas eran muy superficiales, y nunca tuvimos tiempo de prepararlos: ¡si Carmen decía blanco, Josepe decía negro, y yo decía rojo!

Lo más importante fue estar ahí, ver cara a cara a personas que en la mayoría de los casos sólo se conocían como nicks en comunidades de la Internet. Más allá de eso, habría que preguntarle a cada uno cuál fue su experiencia, que fue distinta para todos. Hemos digerido esto muy despacio.

-¿Y para ustedes?

LGA: Para mí, muchas cosas: las responsabilidades repentinas, la convivencia, el singular Sabbat; el encuentro con los demás. Algunas experiencias que fueron una reafirmación de mi pasado, una nueva dirección de mi futuro. Se completó un ciclo en mi vida.
Hablando fríamente, hubo muchos altibajos; pero como dije, la experiencia fue individual, y en mi caso, cada minuto valió la pena, incluido lo malo. Había esperado ir como participante, y mi papel tan activo no me dio tanto chance de convivir con todos, pero en cambio me dio oportunidad de hacer cosas muy interesantes. Seguro que lo haría, y probablemente lo haré, de nuevo.

-Ahora que se ha hecho el encuentro, ¿qué sigue?

JS [su rostro se endurece, y sus ojos se pierden ¿en algún recuerdo difícil?]: No sé cuál es el siguiente paso. Lo ideal sería continuar con encuentros, con más actividades. Definitivamente esto conlleva muchas responsabilidades; ésas las acepto, pero antes de involucrarme en otra actividad como ésta tendría que evaluar muchas cosas...

-¿Te arrepientes?

JS [risas]: ¡No! Fue una buena experiencia, a pesar de todas las adversidades que pasamos, que seguimos pasando, no me arrepiento de haber estado allí. Fue una experiencia maravillosa.

-¿La experiencia vivida debilita o fortalece tu convicción?

JS: Pues a pesar de todos los aciertos y errores considero que se ha fortalecido, dentro de mí. Hacia el exterior, me parece que primero se debe conocer muy bien a las personas, antes de dar un paso de esta magnitud.

-¿Habrá un próximo Encuentro?

LGA: Es muy pronto para decirlo, pero ya empiezan a surgir ideas. Se ha comentado realizar encuentros en diferentes estados; también se espera que la organización se role para evitar el monopolio. El problema es que todos queremos que se haga, pero no es tan fácil que alguien diga "yo". Eso pasa en todos los ámbitos: somos criaturas políticas, siempre esperamos que alguien más tome las riendas y simplemente disfrutar el viaje. Por fortuna Carmen y Josepe las tomaron en esta ocasión, y me alegro de haber entrado al quite, aunque fuera tan de repente.

-¿No hay más proyectos en mente?

JS: ¡Huy!, ya mejor ni respondo esa pregunta, pues proyectos e ideas tengo muchos, ¡y acá con mi cómplice y socio Luis Abbadie algo puede tronar muy pronto! Así como somos los dos, no creo que nos mantengamos alejados de las actividades mucho tiempo; más bien las actividades nos jalan a enrolarnos.

 

 


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