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Embrujos de... ¿amor?...
Mucho se habla de que fulano de tal fue "embrujado", que
le dieron "toloache" o que está bajo el poder de un
hechizo.
¿Es esto posible?
Los escépticos inmediatamente dirán que no, mientras los brujos,
magos y "hermanos" dirán que sí.
Más allá de esta discusión tenemos que el fenómeno social
existe; aunque éste no tenga nada que ver con fuerzas
"ocultas".
Entonces, si hay tantas opiniones ¿qué se puede responder cuando
alguien pregunta cómo se puede salvar a alguien de estar
"embrujado"? ¿qué hacer cuando alguien dice que me
quitaron a mi marido o a mi novio?
Comenzaré hablando de aquellos ritos o embrujos que incorporan en
la "receta" el darle a beber algo a quien se desea hechizar.
Ese "brebaje" en el mejor de los casos sólo contiene
"florecitas" o esencias aromáticas; sin embargo existen
"elixires" que pueden contener drogas que pueden provocar
desde estados de sugestión "adecuados" para favorecer un
"enamoramiento" hasta provocar un daño cerebral. Existen
muchas plantas (y hongos) que poseen tales toxinas y en México la
más conocida es el toloache (Datura meteloides).
Todo el mundo ha escuchado de esta planta alguna vez e incluso yo
conocí a una persona afectada de sus facultades mentales que según
el decir de las gentes "le habían dado toloache".
Entonces ¿qué hacer? ¿estamos sujetos a que en cualquier momento
de nuestras vidas nos "embrujen" y dejemos a nuestras
parejas?
Cualquier droga que afecte nuestro cerebro (desde alcohol,
marihuana, LSD, heroína, etc) provocará algún cambio en nuestro
comportamiento. De acuerdo a la dosis, la constancia de uso y el
receptor, este cambio será mayor o menor. Un ejemplo popular es que
después de una o dos copas no pasa nada, pero después de la
veinteava se ve hermosa(o) a cualquier mujer u hombre. De igual
manera, una dosis pequeña y única no tiene porque cambiar de manera
drástica el comportamiento de una persona. Quizás se vuelva más
sugestionable por unos instantes y con ello lograr ciertos favores (al
igual que el borracho dice sí a todo). Pero este período pasa y uno
vuelve a ser el de siempre. Quizás y sólo quizás (y esto en base a
lo realizado mientras se encontraba en el estado sugestionable) se
sienta inclinado a tomar ciertas decisiones pero que en ningún
momento serán demasiado drásticas o diferentes de lo acostumbrado.
Esto se puede constatar en la gente que es hipnotizada: el sujeto no
obedecerá ninguna orden que vaya en contra de sus principios.
Luego entonces, si una persona es sugestionada (con o sin el apoyo
de drogas) esta sólo realizará acciones que se encuentren en su
"repertorio" normal, o sea, hará cosas que no le sean
demasiado extrañas o descabelladas.
Es cierto, existen métodos como los usados dentro de las sectas
para lograr cambios más drásticos; pero de ello hablaremos en otro
artículo. Por el momento nos concentraremos en casos en los cuales
haya habido un "envenenamiento" o una simple sugestión.
Entonces, si la persona sólo realizará actos que le sean normales
o no le sean desagradables, esto significa que el abandonar a una
mujer o a un hombre no es resultado de un químico en particular o de
una sugestión. El o ella ya estaban previamente descontentos con su
situación y de ahí que sólo bastaba un "pequeño
empujón" para que tomaran su decisión.
Esto no quiere decir que si el hombre se va, la mujer tenga la
"culpa" y que por ello deba mortificarse. El identificar
qué fue lo que provocó una ruptura en un matrimonio o noviazgo es
más complejo que el buscar culpables o decir que le dieron toloache.
En una cultura como la que existe en México, resulta fácil no
sólo decir que alguien fue embrujado, sino incluso pensar que uno
está siendo embrujado. De ahí que bajo ciertas circunstancias
(estrato social, económico, región geográfica) resulté muy
sencillo "realizar" un trabajo, incluso sin dar nada de
beber. Ahí tenemos el uso de fetiches, oraciones y ritos para
alcanzar o mantener al "amor verdadero".
Si alguien está siendo victima de algún ataque de este tipo y no
ha sido "envenenado", el resultado será en función a él o
a ella. Su voluntad y creencias serán quien definan el resultado. Si
la cultura popular y el medio son propicios para un
"embrujo" posiblemente la persona se sentirá
"hechizada" y actuará de conforme a ello (Ver Zombis).
Al final todo se reduce a la fuerza de voluntad y creencias de las
personas; ya que aún y cuando han sido narcotizadas sus principios de
comportamiento básicos serán quienes determinen el efecto final de
la droga o del lavado de cerebro.
Concluyendo: debido a la dificultad de encontrar expertos en
brujería toxicológica en la República Mexicana, las probabilidades
de que alguien logré un buen "brebaje" son muy reducidas.
De ahí que esos llamados "embrujos" serán en la mayoría
de los casos resultado de un disgusto por la situación actual y no
provenientes de ninguna fuerza "oculta". Mientras que en
aquellos raros casos donde interviene alguna "bruja" el
resultado será propiciado por un medio ambiente rico en la tradición
brujeril que provocará situaciones favorables para la sugestión.
Su atento servidor Víctor V. F.
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