El Viaje Astral Parte 2

Este es un caso que ilustra perfectamente una Verdadera EEC.

Mi novia y yo viajábamos de noche por la autopista un 23 de diciembre como a eso de las 11:45. Había poco tráfico y yo venía a una velocidad moderada. No había bebido ni tenia sueño, y estábamos a escasos 20 minutos de nuestro destino. Llegamos a una caseta de cobro, la cual no estaba aun en funcionamiento, y al salir de la ultima curva disminuí la velocidad para pasar los primeros vibradores de la autopista. Poco antes había visto en el retrovisor las luces de lo que parecía ser un autobús. Traía la música y el clima del auto encendidos por lo que no escuchaba nada que ocurriera fuera del coche. Frené suavemente, bajando la velocidad para pasar los primeros vibradores que estaban previos a la caseta de cobro. Al disminuir la velocidad no pude ver ni escuchar al vehículo que se acercó por detrás. El impacto fue tremendo, me golpeo sin darme cuenta y en pocos segundos mi automóvil salió girando hacia el frente sin forma de controlarlo. Todo ocurrió muy rápido. Recuerdo haber pensado en mi novia que viajaba conmigo, que podría salir lastimada, que el coche quedaría seriamente averiado, y otras ideas pasaron en fracción de segundos por mi mente en el momento en que mi auto rodaba sin dirección ni control.

Después todo cambió. Dejé de percibir sonidos y todo quedó en calma. No sabia donde estaba y ni siquiera como estaba ahí flotando. Me sentía alegre y por instantes no recordé nada del accidente. Sentí que mi cuerpo flotaba. No sabía donde estaba y no quería saberlo. Simplemente era feliz. Poco a poco mi visión empezó a cambiar y comencé a distinguir figuras debajo de mí... distinguí un coche en la mitad de la autopista y a un costado un trailer que se había salido de la carretera. Escuché unos gritos y me acerqué movido por la curiosidad, fue entonces cuando entendí lo que estaba pasando: aquel coche era el mío y mi novia lloraba dentro del interior tratando de reanimarme. Me acerqué por la parte frontal del auto que había quedado parado en su posición normal. Las luces seguían prendidas pero no me causaban ninguna molestia al estar de frente a ellas.

Traté de decirle que me encontraba bien y que no se preocupara; pero sabía que no me escucharía. Vi el coche dañado pero eso parecía no preocuparme. Sentí curiosidad por "verme" a mí mismo y me acerqué: tenía un poco de sangre sobre la sien y mucho vidrio sobre mi. No tenía miedo, por el contrario empecé a sentir un profundo amor hacia mi propio cuerpo; vi mi rostro inconsciente y no se parecía en nada a la sensación de verse en un espejo. Me miraba y por vez primera amé mi cuerpo: pensé que era algo perfecto. Nuevamente volví a buscar a mi novia y vi también que dos coches más se acercaban a prestar ayuda.

"Van a avisar a mi familia "- pensé.

Comencé a preocuparme por mi mamá y desee verla. Casi inmediatamente aparecí frente a ella: estaba en su recamara durmiendo y a su lado una lámpara que le regalé hacia muchos años y que siempre encendía antes de dormir. Esta vez estaba apagada y me pregunté la razón de ello. Entraba poca luz por la ventana y aún así logré ver su rostro. Sentí lastima por ella porque sabia que dentro de poco estaría preocupándose por mí. La observé dormir y pude percibir cuanto me amaba. No sé que tiempo pasé observándola. No me preocupaba saber que pasaba conmigo ni con mi cuerpo; estaba disfrutando el estar acompañando a mi mamá. Instantes después el teléfono sonó, ella al tratar de alcanzarlo tiró sin querer su reloj que estaba en el mismo buró. Cuando se levantó repentinamente vi su preocupación, me angustie un poco porque quería decirle que yo estaba bien, que no se preocupara. Ella comenzó a llorar y después de unos segundos empezó a arreglarse. Recuerdo que antes de salir fue a un pequeño altar, dijo un par de oraciones breves y sin dejar de llorar se persignó. Se dirigió a un florero de pared con flores de plástico y de ahí sacó un fajo de billetes; aquello me hizo sonreír un poco, sabía que mi mamá variaba continuamente los lugares donde guardaba dinero pero nunca imaginé que lo llegara a guardar en la misma sala de la casa. Ella salió justo en el momento en que mi tío Carlos llegaba. El se estacionó frente a la puerta, pero al ver que ella estaba cerrando con llave, dio la vuelta al coche para ahorrar tiempo y tener el auto listo para arrancar de nuevo en la dirección por donde había venido.

Mi visión nuevamente cambio: regresé a la carretera y vi dos ambulancias. No vi a mi novia, pero sí a uno de mis tíos que estaba acompañado de su esposa. "Estoy bien", pensaba dentro de mí, pero sabia que no había forma de que me escucharan. Antes de que me subieran a la camilla, un paramédico dejó caer su botiquín derramando todas sus cosas. Recuerdo haber visto rodar un pequeño frasco de alcohol: el joven trató de seguirlo, pero mi tía que estaba más cerca lo levantó. El paramédico desistió de alcanzarlo y continúo levantando el resto de las cosas. Se subió sin preocuparse por recuperar el frasco. Mi tío regresó a hablar con su esposa: sacó algo de sus pantalones y entendí que le decía que él iría en la ambulancia. Volví a mirar a mí alrededor, la otra ambulancia ya no estaba, y una vez que mi tío subió al interior, esta arrancó rápidamente. Había más vehículos parados en la carretera y distinguí también una grúa. Entonces sentí una sensación muy extraña, era como si algo me hubiera succionado, como si una aspiradora gigante me jalara. Empecé a escuchar voces muy cerca de mí y todo cambió, sentía mucho frió y dolor, escuchaba voces y no podía moverme.

-¡Está abriendo los ojos! ¡Está reaccionando! - Escuché.

Me di cuenta que estaba de regreso en mi cuerpo y empecé a llorar. Sentía un fuerte dolor en el pecho, quería moverme pero no podía, me dolía todo el cuerpo y sentí por vez primera lo mucho que pesaba; no quería estar ahí, deseaba regresar, quería volver a sentirme libre como hacia unos segundos... pero no podía.

Escuché la voz de mi tío que me decía: ¿Juan estas bien? ¿Me escuchas? ¿Puedes oírme?

No quería saber nada, solo quería regresar, quería sentirme libre y sin dolor. Sentí una inyección en mi brazo y me sacudí tremendamente. No quería que dañaran mi cuerpo. El dolor en la sien me hizo darme cuenta de la herida que viera minutos antes. Al llegar al hospital vi muchos rostros alrededor de mío. Algo en mí me decía que yo estaría bien, pero en aquellos momentos todo mi cuerpo era dolor.
Me pusieron suero y cortaron mi camisa para revisarme.

Desperté al otro día, mi mamá lloraba a mi lado y yo seguía con el suero en el brazo: Aunque en otras ocasiones me habían aplicado suero ahora la sonda me era insoportable después de haberme sentido tan libre. Sentía el peso de mi cuerpo haciendo presión sobre la cama.
El dolor no me dejaba moverme; mi familia estaba ahí y me preguntaron si recordaba algo, si me encontraba bien. Traté de decirles inmediatamente lo que había vivido, pero me detuve, sabía que no era el momento adecuado.

Casi tres días después supe lo que había sucedido: un chofer se había dormido en el volante y fue a dar contra mi. Al recibir el impacto mi cabeza chocó contra el parabrisas provocándome una contusión que me hizo perder el conocimiento. Fuera de eso solo sufrí lesiones pequeñas. Cuando llegaron los servicios yo estaba completamente inconsciente.

Comencé a preguntar cuantas ambulancias había, en qué posición había quedado mi coche y el trailer: todo encajaba, todo era de la misma manera en que yo lo había visto. Corroboré también el lugar de donde mi mamá sacara el dinero y también el hecho de que hubiera dejado caer su reloj accidentalmente al contestar el teléfono. La oración breve en el altar y también la forma en la que mi tío llegó por ella. Lo que más les llamó la atención fue cuando hice el comentario e incluso señalé al paramédico que dejo caer su botiquín aquella noche en la carretera. Hablé del el frasco de alcohol que rodó por el suelo hasta que mi tía lo recogió. Todos estaban sorprendidos.

La primera ambulancia que se fue era la que llevaba a mi novia, quien debido a la presión emocional tuvo una crisis. Mi tío aceptó haberle dado dinero a mi tía y darle indicaciones de seguir a la ambulancia antes de subirse. Todo lo que yo había "visto" fue de la misma manera en que sucedió.

Karonte
"El que transporta las Almas...".

 

 


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