¿Podría decirme mi futuro?...

La gente de Cibermancia me comentó que con motivo del inicio del año muchas personas han escrito solicitando que les digan su futuro.

Para ello la mayoría de esas personas envían su fecha y hora de nacimiento. Con lo anterior, esperan que les digan qué es lo que les depara el destino.

Este es el tema del cual hablaré hoy.

La gente siempre ha querido saber su futuro: ¿Tendré algún accidente? ¿Me haré rico? ¿Me robarán el coche? ¿Me sacaré la lotería?

Ya sea con la esperanza de sacar algún beneficio económico o por el temor de que alguna adversidad caiga sobre nosotros; mucha gente vive pendiente de los horóscopos de revistas, radio o televisión. Algunos más llegan a tener "adivinos" de cabecera que usan desde tarot, hasta cartas y los restos del café en las tazas (por cierto, parece que la bola de cristal ya cayó en desuso).

Para aquellos que acostumbran ver sus horóscopos en la televisión lo único que posiblemente gastan es tiempo, para aquellos que los consultan en periódicos y revistas el costo del artículo en sí. Pero hay otros más que van con "profesionales" donde el costo puede ser desde $100.00 pesos hasta $500.00. Esto claro está sin incluir los servicios extras como pueden ser limpias, amuletos o contra-trabajos.

La competencia en esta industria es fuerte y muchos de estos profesionales han tenido que "diversificarse". De tal manera que si antes sólo se dedicaban a la lectura del tarot, ahora también hablan con ángeles. ¿Esto aumenta la eficacia de sus vaticinios?, yo supondría que no. Pero eso sólo lo pueden afirmar sus clientes regulares, y si son clientes regulares, posiblemente dirán que sí les funciona.

Veamos cómo sucede este fenómeno. En alguna ocasión una compañera de trabajo me comentó su experiencia: un hermano había desaparecido y toda la familia se encontraba preocupada por él. Ella estaba embarazada en aquel entonces y fue precisamente cuando una amiga suya le aconsejó ir con una lectora de cartas para encontrar a su hermano. Ella, más escéptica que creyente rechazó la oferta pero la amiga insistió hasta que logró convencerla.

Al llegar con la profesional de la cartomancia, la anfitriona lo primero que dijo era que "vienes porque tienes una preocupación" (mi amiga para sus adentro se dijo algo así: ¿sino a qué vendría?). Luego dijo "es sobre tu hijo que está por nacer". En ese momento mi amiga hizo un ademán de desagrado y la cartomante cambió rápidamente su aproximación a "no… es otra cosa…". Con un poco de prueba y error la mujer logró decirle a mi amiga que iba por un problema primero familiar y luego atinó a decir que por un hermano. Al final dijo que estaba muerto. Si bien es cierto que el hermano apareció muerto días después, eso mi amiga ya se lo imaginaba y es más probable que la cartomante haya atinado por casualidad que por facultades paranormales.

Sí ya sé, algunos de ustedes dirán que la cartomante sí atinó. Pero para mi amiga y para mi fue una simple casualidad, o en mejor de los casos, por trabajo detectivesco.

En esta experiencia la cartomante no hablaba del futuro, sino del presente. Y esto pareciera que se repite con cierta frecuencia, incluso en comerciales de televisión donde anuncian los servicios de psíquicos en los cuales se muestra una sesión "ejemplo" en la que le están diciendo a una persona por teléfono que están "sonsacando a su marido". De nuevo, esto no es el "futuro", en dado caso sería el "presente" y esto sólo si realmente fuera cierto.

En otra lectura de cartas a la cual tuve la oportunidad de asistir, el cartomante al hacer la lectura habló mucho sobre el pasado y el presente, pero muy poco sobre el futuro. Y hasta donde pude comprobar (no me las leyó a mi) sus vaticinios fueron muy poco acertados.

¿Qué sacamos de todo esto?, primero que si usted va a que le digan su futuro y está pagando, exija que le digan el futuro y no el pasado o el presente, estos dos ya los conoce.

Pero volvamos al por qué de querer conocer el futuro. Posiblemente sea inseguridad.

Si acabo de terminar un proyecto: quiero saber si lo van a aceptar.

Si metí una cotización por una gran venta: quiero saber si será aceptada.

Si entré a trabajar como bodeguero: quiero saber si me va a pasar algún accidente.

El número de "Si…" son muy extensos y me llevaría páginas y páginas hablar sobre cada uno de ellos; mejor sólo examinemos el primer ejemplo.

En el primer caso "Si acabo de terminar un proyecto: quiero saber si lo van a aceptar". ¿Qué acaso no tienes confianza en tu trabajo?, ahora bien: y si el proyecto no es aceptado. Pues no pierdas el tiempo con él y mejor busca otro. Si uno está seguro de que el proyecto está bien hecho y que el precio es justo, entonces seguramente será aceptado. Y sino entonces significa que las personas que lo evaluaron tienen intereses diferentes a los que el proyecto representa. Eso es todo. En este caso no hay ninguna necesidad de conocer el futuro… ¿o sí la hay? "Es que si el proyecto va a ser aceptado, entonces voy en este momento y me compro un coche"… Aja… entonces se quiere saber el futuro porque se desea hacer algo antes de tiempo: antes de que las situaciones ocurran… para obtener una cierta ventaja… etc.…

Ahí está lo malo del asunto.

En casi cualquier cultura o creencia religiosa es tipo de actos está prohibido. ¿Por qué?, pues porque se está ganando una ventaja "injusta"… Y francamente dudo mucho que en los cánones legales celestiales se permita este tipo de trampa.

Pero veamos otro ejemplo y este un poco más dramático: "¿Se curará mi hija?".

Este sí es un tema bastante crudo. Si la persona pertenece a una religión de procedencia cristiana, en primer lugar jamás debió haber asistido con el adivinador. ¿Por qué?, simple, en esa religión forzosamente uno debe tener fe en los designios de Dios. Si se cura será por la fe que uno puso en Dios o porque Dios así lo quiso. Si la niña muere fue decisión de Dios y uno debe pensar que fue lo mejor para ella y para la familia. ¿Es demasiado duro esto? sí lo es; pero esa religión así está planteada.

En otras se profesa que la niña murió porque era su destino y en otras más simplemente porque sucedió y si sucedió entonces no hay nada más por hacer.

De nuevo, si el futuro o dios deparan que la niña se va a aliviar, ¿para qué quieres saberlo? Y si va a morir ¿para qué quieres saberlo? En el primer caso no creo que porque la adivina dijo que se va a salvar se le dejarán de comprar los medicamentos. Y en el segundo caso lo mismo: no porque la adivina dijo que moriría entonces se le va a sacar del hospital.

Aunque debo de decir y con mucha pena que muy posiblemente ha habido gente que ha realizado alguna de estas dos acciones.

En estos dos casos los elementos importantes son: la inseguridad y la esperanza.

La inseguridad en lo que hacemos o dejamos de hacer nos impulsa a buscar la "bendición" de alguien para que nos diga que "las cosas están bien o estarán bien".

En cuanto a la esperanza, a veces la congoja y la desilusión son tan grandes que se busca a alguien que nos diga "todo va a salir bien".

Creo que yo no tengo el derecho de decir si éste deseo está bien o está mal.

Sin embargo creo que hay más personas en el mundo (a veces mucho mejor preparadas) además de los adivinos que pueden ayudarnos a ganar seguridad en lo que hacemos o en brindarnos la esperanza que necesitamos y que no nos cobran por supuestamente decirnos nuestro futuro.

Su atento servidor, A.D.

 

 

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